Parque nacional Khao Chamao- Khao Wong Tailandia

Estamos en la ruta, son las 7 de la mañana y no hace nada de calor. A nuestra derecha tenemos una playa tranquila y a la izquierda algunas pequeñas lagunas. Los perros que hay en la calle no nos persiguen ni ladran. Todo está bien por esos momentos que para mí son de plenitud. Vamos camino al parque nacional Khao Chamao-Khao Wong.

Nos toca salirnos del pequeño camino por el que vamos y entramos a uno más grande para poder tomar el puente a la altura de Ban Pak Nam Prasae, pero ya nada me saca del buen estado de ánimo. En el camino vemos publicidad de un manglar con unas fotos súper lindas así que decidimos desviarnos independiente de cuánto nos demoremos, y de pedalear con más calor después.

Es otra decisión correcta.

El lugar es hermoso, estamos solos caminando por el medio de este bosque de raíces sumergidas escuchando sólo el ruido de los pájaros y nuestros pasos en las tablas que crujen. Nos sacamos hartas fotos y en eso escuchamos las voces de niños acercándose.

Manglar

Aunque no la vean ahí está la Cami

En el manglar

Son cientos, un jardín infantil completo probablemente. Como el sendero es angosto nos toca esperar que pasen todos y disfrutamos de cómo tratan de saludarnos con un “¡Hello!”. Cuando volvemos a las bicis el camino se aleja definitivamente de la costa y se dirige hacia la carretera principal, ya no estamos en este ambiente silencioso y tranquilo y tenemos que parar a rellenar agua porque a las 10 am ya hay más de 30 grados holgadamente.

Niños del manglar

Nos dirigimos al parque nacional Khao Chamao- Khao Wong. Sabemos de él que está en una montaña, que toda la ladera es un bosque, y que tiene una seguidilla de cascadas en su arroyo con un sendero por el borde.

Son las 11:50 am y nos encontramos en la aldea más cercana a la entrada del parque. Decidimos almorzar porque asumimos que en el parque no va a haber mucho que comer. Como no hemos acampado aún nos toca ir a comprar bencina para nuestra cocinilla de camping.

El camino desde esa aldea hacia el parque tiene una bifurcación justo antes del cerro que compone el parque. Seguimos hacia la derecha haciéndole caso al punto donde el mapa offline que usamos como guía tiene el punto de acceso. Recorremos 5 kilómetros y los trabajos en el camino nos obligan a bajarnos de las bicis y llenarnos de tierra. Cada kilómetro tiene un cartel de prevención en caso que veas una manada de elefantes, sin embargo no vemos referencias a la entrada al parque. Preguntamos en un restaurant, nos dicen que sigamos pero no estamos seguros de si nos entendieron. Después de hacer 8 kilómteros más de los que pensábamos que eran llegamos a una bifurcación. No tenemos idea que hacer. Le preguntamos a una familia que vendía en el camino. No nos entienden. Me planto a revisar en internet y como 10 minutos después de eso caemos en cuenta que la entrada está por la ladera oeste del cerro. Nos toca desandar la última hora de viaje.

Ya son las dos de la tarde, la hora del peor calor y estamos volviendo. De enojados, ambos metemos quinta a fondo. Por tramos vamos a 25 kilómetros por hora. Alcanzamos la bifurcación y tomamos por el camino correcto. 100 metros más allá está el primer cartel del parque, ¿no lo pudieron poner en la bifurcación misma?

La Cami se funde, voy yo solo tratando de llegar lo antes posible pero ella apenas puede seguir arriba de la bicicleta.

Llegamos al parque y nos cobran la entrada para extranjeros. 200 bahts por persona. Para los locales es 80.

Las instalaciones del parque por lo menos son buenísimas. Buenos baños, harta sombra, un lindo paño de pasto donde acampar, y un restaurant para comer por ende no vamos a tener que salir del parque.

Dejamos todo y comenzamos a subir el sendero que es el principal atractivo del parque.  La mayoría de la gente ya va de vuelta porque hay que salir del sendero antes de las 4. Son las 3 y nosotros recién vamos subiendo.

Estamos contentos de todas formas. Si bien hace calor, la sombra constante de árboles grandes y la presencia de agua refresca y alivia el sudor que provoca la subida. ¡Pasamos por una poza y está llena de pescados! Nos bañamos en una poza más grande donde podemos nadar y hay pequeños pececitos que nos besan los pies, como esas piscinas de ictioterapia. Decidimos seguir subiendo para llegar a la cascada que hay al final del sendero.

Todo ha valido la pena.

El lugar es hermoso, y lo tenemos para nosotros solos. Nos bañamos bajo la cascada y nos metemos a una piscina llena de peces. Son carpas de agua dulce con un bigote que no había visto antes. Tenemos que comenzar a bajar pero nos vamos felices y refrescados a comenzar a instalar el campamento.

No hay nadie más acampando en todo el parque. Probablemente no hay nadie más quedándose porque no vemos ni sentimos a nadie, nos apoderamos del baño donde dejamos cosas cargando y otras secándose. Descubrimos que en Tasmania guardamos las colchonetas con humedad y ahora están llenas de moho.

Cocinamos y nos acostamos a leer a escribir. Primera vez desde Colombia, a principios del 2015 que nos toca acampar en  un clima tropical. No hay otra opción que levantar la tela de la carpa y dormir solo con el mosquitero para que corra algo de viento.
Nos despertamos y vamos a desayunar al restaurant del camping. Pedimos un omelette y nos traen una tortilla flotando en aceite, intentamos secarla con servilletas pero de poco ayuda. Lavamos ropa y las colchonetas y las dejamos secando al sol.
Discutimos un rato sobre si quedarnos un día más o partir. Al final decidimos salir por la tarde para hacer los 80 kilómetros que nos separan de la ciudad de Chantabhuri. Tenemos toda la mañana para volver a la poza con la cascada. Ahora entendemos que eran esas bolsitas que vendían a la entrada del sendero, ¡Es comida para peces! Compramos una bolsa y subimos más rápido que el día anterior.

Pasamos una mañana espectacular. Jugando a manipular con la comida a los peces para que pasen de una piscina a otra, a veces saltando. Perdí fácil media hora tratando de agarrar uno con las manos sin éxito pero lo pasé increíble. Hay unos chicos locales sacándose fotos en la cascada bajo la cascada como dignos imitadores de los Backstreet Boys.

Llega el momento de irnos y nos vamos tristes por dejar tan maravilloso lugar, pero agradecidos de poder llegar en nuestras bicicletas a uno de esos lugares que la mayoría de los turistas ni se enteran que existen.

Almorzamos en el mismo lugar donde almorzamos el día previo en la bifurcación de los caminos.

Los 80 kilómetros a Chantabuhri los hacemos por la carretera. Son quizás aburridos pero como queremos llegar antes de que anochezca nuevamente batimos nuestro record de velocidad con un promedio de casi 23 km/hr.

La ciudad no ofrece mucho turísticamente, salimos a comer y a comprar cosas para el desayuno al día siguiente pues decidimos salir temprano para llegar a la isla de Koh Chang.

Peces en el parque

khao chamao khao wong 3

Khao Chamao Khao Wong

Cascada en Khao Chamao Khao Wong

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