Pedaleando España Barcelona y la pausa.

Disculpen por la demora, si supieran la cantidad de cosas que han pasado desde la última vez que me encontraba escribiendo para el blog me entenderían, así que les voy a explicar el porque pedaleando España vamos a tener que volver a Chile.

Mientras nos encontrábamos en Valencia en el piso de Naty y Carlos traté de contactarme con mi familia para contarles que todo estaba bien y dejarlos tranquilos. Lamentablemente de vuelta en casa no todo estaba tan bien. Me contaron que mi papá se encontraba hospitalizado porque sufrió de pérdida de conciencia durante todo un día hasta terminar con un desmayo, eso fue el Sábado 28 de Marzo.
Una ambulancia lo llevó a la clínica donde no pudieron entregar un diagnóstico de qué le había pasado. Mi papá sufre hace aproximadamente cinco años de enfermedad de Parkinson, pero este cuadro en poco se podía relacionar al Parkinson, pues la demencia y pérdida de vigilias comienza sólo bastante entrado el octavo año desde el diagnóstico. Nos contaron que si bien no había claridad sobre que lo había afectado al menos ya había recuperado la conciencia, y que un equipo de neurología estaba haciendo todos los exámenes pertinentes para poder esclarecer el diagnóstico y seguir el tratamiento. Ante esta situación, con la Cami decidimos seguir camino hacia Barcelona donde nos esperaría mi prima Caro, hija de la hermana de mi papá que se vino a vivir a España en los early 80’s. Si la cosa se ponía peor, siempre podíamos llegar hasta su casa y desde ahí mantenernos conectados con Chile.
La gripe de la Cami había mejorado gracias a mis espectaculares cuidados como una cazuela, una bomba de remedios de esos de ” alivio instantáneo” y un día extra de descanso.

Con la Naty en Valencia

Con la Naty en Valencia

Salimos de Valencia el Martes 31 de Marzo con la intención de seguir la costa rumbo al norte. Valencia es la tercera ciudad más importante de España y es por donde se embarca el comercio marítimo Mediterráneo con origen y destino Madrid, y eso en términos cicloturísticos sólo significa problemas. Para poder seguir hacia el norte tuvimos que ir por un camino de tierra trazado en los 20 metros que separan la costa de una autopista.
Tras pasar el puerto petrolero de Sagunt finalmente la ruta volvió a ser un camino costero con lugares más turísticos. Pasamos muy lindos poblados costeros como Xilxes y Nules. El único problema fue que nos demoramos tanto, pero tanto entre salir del apartamento y luego encontrar la ruta a fuera de la ciudad que ya se nos comenzó a oscurecer cuando nos acercamos al humedal de Burriana. Mi intención era dormir ahí en el humedal haciendo wild camping. El lugar de verdad se prestaba pues el camino que lo cruzaba era tan pero tan malo que solo se podía hacer caminando, lo que significa privacidad, pero al fin cedí ante las presiones de la enferma que abogaba por un lugar con un baño al alcance. Además en medio del humedal había una pista de despegue de parapentes a motor así que éramos fácilmente identificables por la Interpol si se decidía a buscarnos. Fue así como llegamos al camping Malvarrossa, otro rincón sin ninguna gracia más que agua caliente y una demarcación en el piso y por cierto la sobrevalorada sensación de seguridad. Fue tan mala la atención que nos nació la idea de irnos sin decirle a nadie a ver si nos paraban siquiera….. y sí, el hermano de la dueña nos metió conversa y perdimos la primera oportunidad de hacer perro muerto. Sin embargo como la dueña no nos conocía estando hablando con ella pensé en no mencionarle el tema del cobro y el hermano se hubiese quedado tranquilo con un “sí, está pagado” sin embargo me ganó la conciencia, no pude evitar pensar que la fama de los Chilenos por esos lados ya está lo suficientemente dañada como para cagarla más al menos a los ojos de dos empresarios turísticos locales. Si alguien me quiere invitar a una birra por 16 euros el Karma estará balanceado y el universo podrá continuar su curso sin tener que preocuparse de mí.

El Miércoles 1 de Abril fue muy especial, porque fue el último día completo del diseño de vida que había elegido para todo el año, y por el cual trabajé años también.

Tras dejar el camping anduvimos felices por un excelente paseo costero, a una distancia larga de la autopista del mediterráneo. Era tan amplio y poco concurrido que nos pudimos ir lado a lado conversando y en algo raro en mí fui totalmente despreocupado de la distancia recorrida, el viento, el clima, el almuerzo etc, sólo pedalear. El premio a la mejor anécdota del día se lo lleva cuando nos enfrentamos a un punto en que el camino pavimentado se alejaba de la costa hacia el interior y quedaba sólo un camino de tierra. Según el mapa online que llevábamos el camino de tierra iban a ser sólo unos 3 kilómetros para cruzar el río que cortaba el camino y luego retomar una metida hacia Castellón de la Plana con su puerto industrial entremedio. Tuvimos una discusión de esas que se zanjan con un Matías insoportable diciendo “Bueno, si querís irte por allá ándate y nos encontramos más tarde, yo me voy por acá”…200 mteros más allá el camino se encontraba cortado por el río y la Cami se dió el enorme placer de irme molestando los 12 kilómetros de desvío que tuvimos que tomar hasta poder cruzar por el puente de la autopista. Para ser honesto lo disfruté, Me tocó comerme esa pero nos fuimos cagados de la risa todo el día.

Como perdí el derecho a ser el navegante de la expedición.

Como perdí el derecho a ser el navegante de la expedición.

Decidimos parar a almorzar en Castellón de la Plana, el pueblo en la costa a la altura de Villarreal que entre otras particularidades puede contar ser el lugar que el ingeniero Pellegrini eligió como vivienda mientras entrenaba al submarino Amarillo. De almuerzo hicimos un Rumbosimple especial: Tortillas para tacos con una ensalada en bolsa , un poco de jamón y mayo, y de postre naranjas recogidas de los campos olvidados. O sea aquellos donde el dueño decidió que le salía más caro el picking de la fruta que lo que puede recaudar vendiéndolas, por lo que los árboles con sus lindos frutos están llenos de fruta en descomposición a su alrededor. Mientras la Cami dormía sus siesta conversé con un señor en la plaza donde almorzamos sobre el camino que venía y el pueblo y la vida en él. Un rasgo admirable de los españoles es que puede que no sean muy nacionalistas, pero en localismo o aldeísmo nadie les gana. El viejo vivió sus 78 años en Castellón y si bien trabajó en proyectos inmobiliarios hasta a 200 kilómetros por la costa en ambas direcciones defendía su terruño como ” El mejor lugar para vivir del mundo”. De lo que conozco yo el señor se equivoca, pero sólo por unos pocos kilómetros al oeste.
Volvimos a salir en dirección norte por pueblos increíbles para el veraneo partiendo por la playa dorada de Benicassim, y luego Oropesa del Mar. A la gente y ayuntamiento de estos pueblos, todo mi reconocimiento. Ambos pueblos están divididos por cerros que dan al borde del mar mismo, por lo que se construyó una carretera interior. Sin embargo, el trazado ferroviario que unía ambas localidades mediante un juego de túneles cortos fue transformado en lo que ahora se conoce como la vía verde de Oropesa del Mar, una huella para ciclistas y caminantes que además es reserva natural, que se transformó rápidamente en nuestro nuevo lugar favorito del recorrido costero en toda España hasta el momento.

A lo largo de todo España hay vías verdes de la misma naturaleza, aunque esta fue la única que nos tocó. De lo que he leído hay algunas bastantes más largas y siempre con la misma historia, antiguas vías ferroviarias reacondicionadas, lo cual las hace ideal para  salidas matutinas pero para el cicloturista las condiciones del camino por lo general devienen en dolores de manos, espalda  y otros.

Segmento de la vía verde en Oropesa.

Segmento de la vía verde en Oropesa.

Lamentablemente el pueblo de Oropesa y su continuación, Marina D’or, son de lo más feo y sin carácter que nos tocó ver. Líneas de hoteles y edificios de más de 10 pisos esperando las hordas de turistas junto con parques de entretenciones y hoteles temáticos como un pequeño Disney con arena. EL hotel Marina D’or es digno de Las Vegas y contaminaba todos los alrededores con sus anuncios en Ruso, francés y quien picara con sus noches desde 59 euros. Afortunadamente salimos de ahí rápidamente y para dar con un camino totalmente diferente. Fuimos premiados por nuestro tesón con al menos 20 kilómetros de caminos agrestes cerca de la playa donde poder pedalear en paralelo para poder ir conversando, apuntando a la ciudad de Alcossebre. Desde esa altura ya podíamos ver una fila de cerros alcanzando la costa un poco más adelante (lo que implica subidas en el futuro cercano), revisé mi mapa y vi que había un camino de tierra por la orilla y me moría de ganas de saber si estaba bueno como para no tener que tomar un desvío muy largo y la lateral de la autopista.
Pensando en eso entramos al pueblo de Alcossebre y PUM! El pueblo hervía en gente a diferencia de las decenas de pueblos de verano que habíamos cruzado, era Jueves santo! Con todo esto de no tener ninguna responsabilidad ni obligación a veces se te olvida mirar el calendario en busca de fechas que te puedan importar y por eso nos sorprendimos tanto con el movimiento, en el camino costero no pudimos montar las bicis y tuvimos que caminar hasta la salida del pueblo. Preguntamos a un gordito que nos dijo que sí se podía cruzar por el camino de tierra y ademas que a poco andar había un camping, así que paramos en el supermercado para comprar la cena y salir a buscarlo. En esta ocasión yo gané la pulsada y encontramos un lugar en el patio trasero de una casa abandonada donde poner la carpa a escondidas del camino sin la necesidad de pagar. Entiendo la apatía de la Cami hacia el wild camping porque hasta ese momento cada noche a la intemperie tuvo un factor que no nos permitió dormir la noche de corrido, ya sea el viento, los perros, los bichos, las babosas, etc. Sin embargo siempre hay una primera vez para todos y esa noche apoyamos la cabeza y no supimos de nuestra alma. Quizás en eso tuvo algo que ver la olla entera de fideos con salsa que nos comimos entre los dos en lo que sólo puedo calificar como un error de cálculo de las raciones y la nula voluntad de mi parte de dejarle comida a los ratones o quién sabe que tipo de fauna de los alrededores.
Como les mencioné, íbamos por un camino de tierra, exclusivamente turístico y precioso. Se trata del parque natural de la Sierra D’Irta, un manjar para todos los sentidos. Sobre todo si lo toman bien al amanecer para presenciar los tonos diferentes a los que estamos acostumbrados los Chilenos, de un amanecer desde el mar. Poco y nada nos importó el par de horas que nos tomamos en recorrer unos 17 kilómetros y nos apenó un poco retomar el pavimento en la hermosa ciudad de Peñíscola.

Camino a Peñíscola.

Camino a Peñíscola.

Su línea marina está marcada por una pequeña isla unida a la costa y enmurallada con construcciones de estilo árabe dándole un look antiguo que por esos parajes de turismo moderno sobreexplotado se agradeció mucho.
A continuación de Peñíscola y sin una división clara entre las dos se encuentra Benicarló que también hervía de gente corriendo y pedaleando por la costa asi que decidimos meternos al camino principal y seguir su berma para apurar un poco el tranco, un poco preocupado por los dos días que llevábamos del todo desconectados y con la situación de mi papá así que alcanzamos el camino frente una tienda Decatlón donde la olla de fideos alcanzó el triste final de su proceso digestivo. Si alguna vez andan por Europa sepan que esas tiendas tienen de los mejores baños públicos que hay.
Nos habían hablado mucho de la zona del Delta del río Ebro por lo lindo que era, sin embargo es un sector de arrozales y eso significa mucho viento. El camino principal para cruzar al norte no se metía al pueblo de Deltebre ni a los lugares que se suponían más lindos asi que decidimos seguir hasta una estación de servicio para ver que hacer porque para esa altura ya nos encontrábamos sin mapa online porque el teléfono había agotado su batería. Quizás a modo de presagio decidimos ir al pequeño pueblo de la Aldea donde había una estación de Renfe, o los trenes de España para ver que podíamos hacer ya que ahí tendríamos acceso a internet y el camino hasta Tarragona al norte se nos había advertido que estaba dominado por los polígonos industriales y que por lo tanto no ofrecería mayores gracias.

En la estación esperamos un rato a que reviviera el señor iPhone y pude llamar a mi hermana. Cuando salí de Santiago el 1 de Enero me fui con la casi certeza de que a mi vuelta proyectada en Octubre del 2016 mi papá no iba a ser la persona que dejaba por el avance del deterioro de su enfermedad, pero igual me esperaba que fuese un proceso gradual. Lamentablemente lo que me dijeron en esa conversación cambió todo para peor.
Mi viejo había pasado todo el Miércoles en coma. Una triada de neurólogos lo revisaban y habían solicitado tanto examen como una clínica puede proveer y no tenían IDEA de que le estaba causando su compromiso de conciencia así que dado que no respondía a nada como familia nos teníamos que esperar el peor desenlace dentro de poco… Asi nomás sin anestesia. A pesar de que mi viejo había despertado y daba señales de conciencia como tomar la mano de mi mamá o cosas así, se encontraba entubado con un respirador artificial asi que no podría hablar con él. La primera determinación que tomamos con la Cami fue comprar pasajes de inmediato a Barcelona, 160 kilómetros al norte de nuestra ubicación actual para estar en el departamento de mi prima y seguir conectados a cada momento.

Esos últimos feos kilómetros a través de plantas de arroz y de alcachofas en el delta del Ebro fueron, sin que lo supiésemos, los últimos kilómetros de nuestra aventura.

Estuvimos una semana en Barcelona donde la Caro esperando a que los doctores llegaran a un diagnóstico que finalmente decantó en una encefalitis límbica, cuyo tratamiento como casi toda inflamación a pesar de ser cerebral se podía tratar mediante corticoides. A pesar de ser días de una ansiedad terrible fueron días lindos pues supusimos que ya se había encontrado el problema y que sería cosa de tiempo encontrar la receta mágica que lo devolviera a la persona que era con daños menores. Salimos en las bicis por los parques de Barcelona, fuimos a ver al gran Pepe del Bar El Quilombo (el mejor bar del mundo) y conocimos a lo amigos de mi prima quienes nos invitaron a almorzar y apreciar lo mejor de la repostería Portuguesa.

Barcelona desde el Parque Güell.

Barcelona desde el Parque Güell.

Tan alentadora era la escena que decidimos tomar un ferry a Mallorca donde estaríamos más cómodos esperando el alta disfrutando la playa, el golf y todas las bondades de ese lugar junto con la hermana de mi papá y su esposo. Sin embargo el mismo día que nos fuimos el viejo cayó desmayado de nuevo, de nuevo lo entubaron, y de nuevo nos dijeron que no sabían que era, sólo que ahora con las opciones reducidas a 0 ya que se había recorrido todo el espectro que la realidad de la neurociencia ofrece.

Creo que esta experiencia me va a marcar para siempre y espero que en mi vida logre ver avances reales en esta rama porque de verdad tenemos que aceptar que ahora no sabemos nada de como funciona el cerebro.En fin, era domingo 12 de Abril cuando nos dijeron que tomásemos una decisión como familia, ¿Si su papá no va a volver a despertar, quieren que lo tratemos con todo el potencial médico así eso signifique que quede en estado vegetal con una máquina respirando por él, sabiendo que de ese estado lo más probable es no salir nunca (Se llama la declaración del mínimo esfuerzo terapéutico), o preferíamos dejarlo morir tranquilo?
Tras un pequeño cónclave entre lágrimas decidimos comprar pasajes de vuelta a Chile. El Miércoles 15 aterrizamos en Santiago, el mismo día fuimos a la clínica y pude despedirme de mi papá quien estaba entubado y no podía hablar sin embargo estaba consciente como no lo estaba hace días.

Aeropuerto de Palma de Mallorca, prvio a partir de vuelta con mi familia.

Aeropuerto de Palma de Mallorca, previo a partir de vuelta con mi familia.

Desde ese día no hizo más que mejorar y diagnosticaron que todo el cuadro de empeoramiento era una bronquitis que se trató a tiempo. Hoy estamos en la casa con el viejo vivito y coleando. El proceso de recuperación es desgastante y frustrante, y seguimos evaluando su nivel de daño cognitivo.

Lamento informarles que este blog desde ahora será el medio de desahogo de un hijo que quiso escaparse de lo que la inercia le preparó como plan de vida, y el destino lo puso de vuelta de un latigazo. Quiero hacerlo también sobre cómo el viaje me enseño a abrazar el minimalismo como estilo de vida y poder criticar con altura de miras la forma como vivimos y se vive en esta ciudad.

Aún hay patria caballeros, los pasajes que compramos son ida y vuelta y espero que el 13 de septiembre podamos volar de vuelta y retomar el viaje si al situación familiar nos lo permite. Crucen los dedos…

Todas las fotos de nuestro paso por España las puedes ver AQUI

Comentarios

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One thought on “Pedaleando España Barcelona y la pausa.

  1. Fernando

    Un tipo con todas sus letras este Matias. Espero puedan retomar su viaje y que la salud de tu papa se estabilice en toda la medida de lo posible. Un abrazo.