Marruecos en bicicleta: Fés a Rabat.

Y ahí me encontraba yo, semidesnudo y con mi cuerpo sudoroso, entregado a las manos de otro hombre que hace tan sólo una hora y media atrás me era un completo desconocido.. Pero mantendremos el orden cronológico y partiré contando el día que salimos de Fés.

Nuestra última nohe en Fés la aprovechamos para ir a un restaurant con Umar, nuestro amigo Australiano de ascendencia Paquistaní. Hubo varios temas sobre la religión musulmana que nos veníamos preguntando desde que llegamos que le pudimos preguntar a él,  ya que incluso en Australia es un fiel practicante. Lo más divertido es que Umar tiene rasgo igual a los de la gente de Marruecos y andaba con una chaqueta marroquí, así que nos entretuvimos haciendo que él le hablara a los turistas para que le gritaran que NO querían su ayuda, y luego les decíamos que también éramos turistas y si necesitaban ayuda genuina.

Yo no sé si acá en temas alimenticios también hay un desorden cósmico inentendible, pero resultó que la ensalada que se comió la Cami le cayó mal, así que salimos de Fes a mediodía con ella sintiendo leves dolores de estómago. Recorrimos 3 o 4 horas de camino en dirección oeste, hacia la costa hasta que ya los dolores se hicieron muy fuertes y decidimos buscar un lugar donde pasar la noche. Con todos los problemas del hotel de Fés queríamos acampar lejos de todo donde de verdad tuviésemos un poco de privacidad. A esa altura los dolores a la Cami le habían alcanzado los nervios y cualquier cosa que le decía era respondida con un rugido de su parte así que decidí buscar sólo el lugar.

Como las ciudades de Fés y rabat son ambas ciudades grandes el camino es más transitado y los agricultores de los bordes son más industriales, tuvimos que tomar un pequeño sendero de tierra en busca de la calma.  Íbamos sufriendo de un viento en contra que se llevaba hasta nuestras palabras así que  cuando me enfrenté a un pequeño charco de barro le grité a la Cami:

– “Acelera y baja cambio que hay barro delante!”

-“Splash”, fue su respuesta.

Miro hacia atrás y veo primero la bici y todo el lado derecho del pantalón de Cami manchado con barro y luego dos bolas de fuego en lugar de ojos mirándome asi que decidí no decir nada, ayudarla a recoger la bici y caminar.

Encontramos un sitio que tenía una bodega abandonada que nos podía refugiar del viento pero decidimos quedar mejor al resguardo de unas matas que habían cerca por si alguien llegaba por la mañana a la bodega no nos fuese a sacar a patadas.

Armando la carpa lo primero que me di cuenta fue que la mitad de esas matas eran hortigas y a esa altura ya me picaban las manos, piernas y me ardía el cuello. Lo segundo en que reparamos, sólo cuando la carpa ya estaba armanda fue que el lugar estaba LLENO  de babosas. No me refiero a las chiquitas inofensivas, eran de esos caracoles gigantes sin caparazón, que además dejan brillante el camino por el que han caminado. A punta de patadas hicimos una pequeña limpieza del lugar porque estábamos muy cansados para desarmar y movernos. Dejé que la Cami se acostara y me puse a cocinar una mezcla de todo lo que teníamos para comer y salió una sopa de lentejas con arroz, cebolla y zanahoria. No sé si de verdad habrá estado muy rica, pero lo mejor de viajar así es que todos los pequeños premios de la ruta, tales como un comida caliente, una ducha, o en el caso de Marruecos cagar en un W.C. se disfrutan como si fuese una experie

El reino de las babosas

ncia 5 estrellas.

Nuestro sitio de camping era como a 10 kms de la ciudad de Méknes, y para colmo de las malas suertes quedamos justo en la ruta de los vuelos de la base aérea de la ciudad porque cada cierto rato nos sobrevolaban aviones Mirage o algo similar con el ruido tan característico de su vuelo. Aún así se necesitaba más que eso para evitar que durmiésemos como bebés…lamentablemente ese algo extra vino en la forma del frío. Los días de invierno en Marruecos pueden ser una delicia pero las noches igual se sufren sobretodo en las ciudades en altura. Estimo que esa noche debemos haber dormido a -1 grados porque nuestro saco de 5 grados de temperatura de confort se sentía como una sábana.

Ya al día siguiente despertamos de mejor ánimo, sacamos las babosas que trepaban por nuestra carpa y nos decidimos a partir cuando golpeó la tragedia, no encontramos nuestro ciclocomputador y cuenta kilómetros. Eso implicaba que perderíamos por siempre la cuenta de la distancia y que las fotos con los 1.000, 5.0000 y 10.000 kms con las que sueño jamás serían realidad asi que tuve un arranque de furia y me fui pedaleando como un enfermo hacia Méknes. Sólo cuando estábamos en la ciudad comprando remedios para la Cami reparé en que mi bolso del manillar tiene un bolsillo adicional y que ahí estaba el bendito computador, ahora todas nuestras distancias tienen un error de 15 kms pero bueno…mejor eso que nada.

La ciudad de Méknes al parecer es bien linda pero para nosotros fue lo mismo que cualquier pueblo del cual del solo entrar ya quieres salir, el calor y  las ganas de llegar a la siguiente ciudad a una hora prudente para poder dormir en un hotel nos mataron toda curiosidad. La ciudad objetivo se llamaba Khemisset y estaba a unos 60 kms al oeste. Afortunadamente o lindo del camino nos subió el ánimo, sacamos un par de las fotos más lindas hasta ahora en praderas verdes que se pierden en el horizonte, de seguro esas fotos de fondo de pantalla de microsoft que parecen falsas fueron sacadas acá.

Praderas de fondo de pantalla.

Para el almuerzo paramos en un tiendita que tenía un patio de olivos a comer galletas y naranjas para que la Cami durmiese un poco ya que seguía con molestias. Nuestro sueño fue interrumpido por un señor de unos 60 años que en francés nos quería conversar ya que él tembién era ciclista. Resultó que el caballero, que había viajado por todo Marruecos incluyendo el Sahara en el sur, estaba preparado su peregrinaje a la Meca en bici. 6.000 kms más el cruce del mar rojo. Para eso sale de su casa en Méknes y recorre 100 kms diarios, aunque en el viaje dice que su objetivo es hacer 160 kms diarios.

El señor va a la Mecca

Nosotros hemos mejorado mucho nuestras distancias diarias. Si bien los primeros días me tenía muy asustado nuestro rendimiento, ahora hacemos de 80 kms por día cuando nos tocan subidas o llevamos viento en contra.La Cami ya aprendió a tomar con confianza las bajadas y para el viento sabe meterse en mi rueda para que yo le pueda ofrecer algo de resguardo. Sobre velocidad en plano y con viento a favor aún no sabemos, no nos ha tocado un día así aún.

Finalmente tras un azote de día con grandes subidas y mucho viento llegamos a Khemisset a una pocilga de hotel que nos costó 15 euros la noche. Salí a buscar algo para comer y encontré una sopa en caja y panes con tomate y paltas, que aquí se usan para hacer leche con palta, y los cocinamos en la misma pieza mientras la Cami reposaba. La ducha del lugar tiraba un flujo de 3 gotas por minuto mientras desde la llave en la pared se salpicaba todo el suelo. Lavamos un poco la ropa y a las 8:30 estábamos acostados.

Lo que da un poco de rabia es lo poco empática que es la gente en la calle con el cicloturista. Como puede ser que mientras nosotros tratábamos de dormir había gente afuera viendo partidos de fútbol, haciendo asados, pasando con motos y camiones ruidosos a altas horas de la noche como las 9 PM? Sin duda es una de las peores cosas que nos ha tocado soportar.

El día siguiente era nuestro asalto final a Rabat y a la costa! Yo siempre he sido un enamorado del mar asi que una vez me di cuenta que la Cami se sentía mejor le propuse el desafío: 80 kms en 4 horas y almorzar pescado frente al mar. Habíamos averiguado y el camino era mayormente plano y en bajada y teníamos buen viento. Yo partí excesivamente competitivo, enojándome cuando la Cami se me quedaba muy atrás  y tratando de apurarla  desde atrás. Sé que fui un mal compañero en ese tramo, pero es que eran demasiadas las ganas de llegar. Tras tres horas y media paramos en un pueblo desde el cual el camino se unía a la Auto-route, por lo que tendríamos que soportar mayor flujo de autos e ir por un berma ancha. A esa hora ya se había levantado el viento en contra y veníamos casi derrotados asi que paramos nomás a que la Cami se repusiera…podíamos permitirnos almorzar pescado a las 2 PM en vez de las 1.

Esos pocos kms fueron una tortura, lomas grandes y continuas viento y el ruido de los camiones que nos tocaban la bocina a 10 metros de distancia. Por favor si alguna vez ven un ciclista y le quieren dar apoyo, adelántenlo primero y luego toquen la bocina, prendan las luces saquen el brazo o lo que sea, pero una vez a él le conste que no lo van a matar! Estábamos en eso cuando de repente nos adelanta un pelotón de ciclistas de ruta. Eran unos 8  de los cuales 5 eran viejos y tres jovenes. Uno de ellos se quedó rezagado y me puse a su lado para ver que quería. En francés me decía palabras como “royal federation de cyclisme” y puras cosas que no me interesaban mucho yo estaba empecinado en llegar asi que lo miraba y le decía “oui oui merci shoukram (gracias en Arab)” y cualquier cosa cuando de repente, las palabras mágicas: “blablabla Maison blablabla Bienvenue”, nos estaba invitandoa  su casa. La noche extra de hotel y las pocas ganas de pasar horas buscando un hotel barato con lo cansado que estábamos me hizo decirle que sí de inmediato y con la Cami quedamos felices. Luego uno de sus compañeros que hablaba un poco de inglés se me acerca y me dice “eat first, then maison”, eran las 1:45 PM y estábamos sentados comiendo delicioso pescado y camarones, invitados por ciclistas Marroquíes. La suerte a veces se presenta cuando uno menos lo espera y es del todo fortuita, en este caso yo prefiero pensar que si no hubiésemos hecho el sacrificio de salir temprano y meterle a fondo, no habríamos estado en la ruta al mismo tiempo que ellos volvían a sus casas, no nos hubiéramos conocido y nuestra experiencia en Salé, que es la ciudad vecina de la capital Rabat, habría sido 100% distinta.

Hassan y Hassim

Luego de comer fuimos a la casa que estaba en un vecindario nuevo recién entregado. Hassan, nuestro queridísimo anfitrión nos pidió disculpas porque su ducha aun no estaba funcionando. Hirvió un poquito de agua y la viertió en un balde y le hizo señas a la Cami para que se lavase con eso, nosotros íbamos a un Hammam o baños públicos a ducharnos. Agarré mi ropita y partí sin saber mucho que me esperaba, sabía que los baños de Javier en Marrakech no eran lo mismo que lo que usa la población local. Hassan pagó por mi entrada de 10 Dirhams o 1 euro, entramos  un sauna de loza radiante. Tenía tres  pasillos en los cuales habían hombres sentados en el piso aseándose o simplemente acostados, como queriendo botar las piscolas del día anterior. Hassan mojó las baldosas del piso en un sector y ahí nos acostamos, mientras me hacía gestos de que me frotara la piel para arrancar la mugre. Luego de unas llaves llenó dos baldes y sacó jabón con el cual me empezó a frotar la espalda y las axilas y fu ahí donde tuve mi segundo momento Wow del viaje…Estaba tal como me imaginaba en Santiago teniendo experiencias culturalmente impactantes y siendo bneficiario de la buena onda de la gente a tal punto que no me quedó más que empezar a reir, antes las miradas interrogativas de los ahí presentes. Cabe destacar que todos usan o traje de baño o ropa anterior asi que de cuadro plástico gay, esto nada que ver.

Salimos como nuevos y volvimos a la casa, la familia de Hassan aun no llegaba asi que solo nos esperaba la Cami que lucía como nueva. Le conté de la experiencia y en eso llegó la señora con las 3 hijas: Fátima Zahra, Hassem y Yessida. Nadie hablaba inglés o español asi que seguimos improvisando francés y conversando en señas muertos de la risa. Las niñas tenían 17, 15 y 8 y fueron muy abiertas con nosotros, lo único que nos incomodaba un poco era si a la señora, que era menos expresiva, le molestase nuestra presencia y no fuese que él le impuso recibir a los turistas y ella sin derecho a opinión se resignara nomás. La casa era pequeñita, una cocina, un baño y un salón, más una terraza en el techo que Hassan pretende transformar en otras piezas. En la tarde el amigo de Hassan con el que fuimos a comer, Hamir, nos pasó a buscar en su auto y nos llevaron a conocer las atracciones turísticas de la ciudad: El mausoleo del rey Mohammed V  y la ciudad antigua que data de 1.100 DC. En un momento nos dejaron sólos tomando té junto a la hija mayor y ellos fueron a ver no se qué, en eso se acerca el garzón a cobrarnos y yo pagué por los tés sin problema. Cuando volvieron los hombres la hija les contó y fueron y putearon al garzón! Yo les trataba de decir que estaba todo bien pero en eso de repente me meten en el bolsillo y sin derecho a réplica el monto que había pagado. Cordialidad árabe en toda su expresión.

el mausoleo del rey

Al volver a la casa  nos moríamos de sueño asi que dispusieron todo para dormir, en un costado del salón dormiríamos nosotros, en el otro hassan y en el cuarto Saddia con las 3 niñas. Lo único que nos llamó la atención fue que todos despertaron con la misma ropa del día anterior y sin una pasada siquiera por el baño. El domingo acompañamos a Hassan a la feria porque nos ofrecieron hacernos un couscous o un Tagine, nos fuimos por el primero porque aun no lo habíamos probado.

Nos sentamos y pusieron frente nuestro una fuente enorme con una base de couscous cocido y luego sobre ello una torre de vegetales cocidos y carne de cordero bajo ellos. De lo que entendimos todo se deja cociendo a presión por 4 horas e manera que luego se pueda comer con la mano de lo blando. Aun así, nos ofrecieron cucharas y empezamos a atacar, sólo la mamá comió con la mano en lo que me imagino es la usanza tradicional, hacieno bolitas de couscous y agregádole los vegetales encima.

Comimos tanto que en un momento estábamos los 7 durmiendo. Por la tarde tomamos el tranvía hacia la Medina de Rabat con la menor de las hijas y Hassan. Creo que a la esposa ni se le invita en estos paseos porque a pesar de que no nos consta, es raro ver familias paseando, siempre son los hombres por un lado en sus salones de té y las mujeres en la calle aunque no sabemos si hay un lugar de reunión para ellas.

Al al vuelta la Cami jugó a vestirse con el traje típico de la hija mayor, y la verdad se veía bastante linda. La vecina de abajo que hablaba inglés vino a conversar un rato lo que nos ayudó bastante a tener más claros los detalles que habíamos supuesto de nuestras conversaciones sobre la familia.

la Cami con Fatima Zahra en su atuendo.

A propósito, si quieren divertirse un rato muestrenle una foto de una familia a un musulmán que habla francés y traten de explicarle porque en las fotos no aparecen los papás de sus sobrinos. La media hora más divertida/estresante del viaje.

El lunes nos despertamos con la intención de partir temprano, la hija mayor se despidió y partió al colegio, luego Hassan se despidió y partió al trabajo con la misma ropa que usaba desde el Sábado cuando fuimos a los baños y nosotros nos preparamos para partir.En eso llegó Hammir en su auto y se ofreció para escoltarnos hasta afuera de la ciudad. De lo que entendimos él tenía 57 y ya estaba jubilado así que se podía dar esos lujos. Al final fueron 30 kms hasta la ciudad de Kenitra con escolata, yo me sentía como Nairo Quintana en etapa del tour de France. Luego nos despedimos y seguimos nuestra ruta en dirección al norte, donde sólo nos separa 240 kilómetros de Tánger y el ferry que nos llevará a España.

Mientras más conocemos a la gente de Marruecos, más agradecidos estamos de la oportunidad que tenemos de estar acá.

Revisa todas las fotos de nuestro paso por Marruecos AQUI

El couscous de almuerzo en nuestro honor

Esperando el tranvia

 

 

Comentarios

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4 thoughts on “Marruecos en bicicleta: Fés a Rabat.

  1. paulina

    Cami y Mati!!!!!!! Me rei demasiado con sus historias!!! Disfruten el día a día y en los momentos difíciles acuérdense que se tienen el uno al otro!!!!! Son unos grososssss!!!!!!!!!!!!

  2. Trini

    Ánimo Cami!!! Jajajajaja a mi también me da por gruñir y ladrar, y la estrategia del Mati es la mejor: quedarse calladito y lejitos jajajajaja

  3. Caro Garrido

    Son geniales, sus relatos me transportan a sus lugares. Admiró la capacidad de la camino al intentar seguir tu ritmo Mati jajajjajaja! Animo, lo están haciendo increíble, feliz esperó sus siguientes aventuras.

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