Marruecos en bicicleta: Demnate a Fes

Este post fue escrito en dos partes, tratamos de subirlo dos días antes de llegar a Fés pero nos falló la conexión. NO quiero arruinarles el final pero ya estamos aquí y completamos el relato con los últimos tres días. Se sufre uno que otro percance viajando por Marruecos en bicicleta, no encontrar WiFi es uno de ellos.

Las cosas han  mejorado para el equipo de Rumbosimple. Los días sobre la bici se hacen más llevaderos y estamos acostumbrandonos a la rutina. Al mismo tiempo, la amabilidad Marroquí sigue impresionándonos. En las últimas 5 noches no hemos usado nuestra carpa.

Tras nuestra escalada a Demnate despertamos y nos estaba espereando un desayuno con huevos y pan de parte de la familia de la casa de al lado. Salimos con el mejor ánimo y nos pillaron kilómetros y kilómetros de bajadas, con la nieve de los picos más altos  a nuestra derecha. Antes de salir de Marrakech compramos un mapa caminero en la calle a una vieja que se debate entre lo justo y necesario y straight up como las weas. Los caminos principales están con rojo, luego los secundarios de amarillo y los más chicos con blanco.

Tras nuestra experiencia del día anterior decidimos salirnos del camino que llevábamos para evitar subir montañas hasta Azilal y tomar un camino blanco que además decía “Cascades D’ouzoud”. Tras hacer unas averiguaciones con la gente local pude confirmar mi creencia…se trataba de unas cascadas, así que para allá partimos. Al tomar ese camino nos metimos a un valle muy angosto y un camino precioso en bajada, la vegetación y las pendientes eran similares a los típicos videos Discovery del parque Yelowstone, y los teniamos casi exclusivamente para nosotros, un auto cada tres minutos a lo más.

Saliendo del valle nos metimos a otro valle y tuve mi primer momento Guau del viaje. Entramos a un cañón lleno de pinos pero por el borde superior, o sea veíamos hacia abajo hectáreas y hectáreas de pinos y ninguna, pero ninguna intervenció humana. Esperé a la Cami para sacarnos una foto y jugar a ver cuantas veces escuchaba el eco de mis gritos. Sólo por ese momento valió la pena tomar ese camino (remarquen estas palabras). Caía el atardecer y acercándonos a las cascadas vimos un cartel de un camping  y pensamos que sería buena idea poder ducharnos así que apuntamos hacia allá. La noche nos costó 85 Dirhams pero el agua caliente y cagar sentado bien lo valieron. Además, otro factor muy importante de esos sitios para nosotros es la oportunidad de sociabilizar con quienes hablen inglés o español.

En las cascadas D’ouzoud

Lo dueños del camping eran holandeses que decidieron arrancar del invierno  y vivir de los turistas jubilados que viajan en su camper por Marruecos, de los cuales hay muchos. Precisamente nuestros vecinos de sitio eran viejos suizos que calzaban perfecto en la descripción. Ambos tenían más de 70 y llevaban 7 años viajando en su camper con su pensión y lo que les reporta una empresa que tienen de no se qué. Lo comento sólo porque suena como una tremenda vejez..

El 26 de Febrero fue una tortura. El bendito camino blanco, que en el mapa salía derechito era de verdad un accidente geográfico que no entiendo porque el hombre decidió surcar. Con la Cami una vez subimos la cuesta de La Dormida con alforjas, esto era eso pero en esteroides. Además nos tocó un calor como el que no habíamos sentido hasta ese momento y justo antes cuando quisimos visitar las cascadas nos querían cobrar hasta por tomarnos fotos asi que sacamos unas pocas, le pagamos al “que nos cuidó las bicis” y salimos ya enojados a pedalear.

Hay que decirlo, las fotos que tenemos del lugar son hasta ahora las más lindas que tenemos de los paisajes naturales pero vienen cubiertas con un velo de sudor y lágrimas. Al llegar a la cima estábamos tan muertos que recurrimos a nuestras way Bar, galletas energéticas que nos trajimos de Chile que cada una da como para un almuerzo.

Cabe hacer un alto para mencionar un pequeño detalle de nuestras bicicletas: la mía es un poco mejor que la de la Cami. Tiene frenos de disco hidráulicos y la de ella unos cantilever normales. No, no es porque me cagué con la suya, como las compramos por internet el único modelo que tenía todo lo demás que andábamos buscando y que estuviera en su talla era la que compramos. Como nos afecta esto? Las bajadas muy paradas. Mientras para mi frenar es difícil pero aguantable, la Cami tiene que ir parando para soltar las manitos. Al menos una hora estuvimos bajando una cuesta similar a las curvas de la 4 en delante del camino a Farellones parando a cada rato y asándonos al sol. Finalmente llegamos al río que había abajo y nos esperaba…otra subida!  Finalmente llegamos a un pueblo de mierr llamado Ait Attab con un caracho de 2 metros a pedir comida y descansar un rato, pero sabiendo que no nos podíamos quedar ahí porque era muy temprano. En mi fransportuñol conseguí un ommelete grande con esos panes gigantesos que hacen acá y dos jugos de naranja (Véase la sección las naranjas de Marruecos son las mejores del mundo) y nos sentamos sin hablar mientras comíamos.

Salimos al camino nuevamente sabiendo que para volver a un camino principal teníamos que subir otra cuesta de esas que se hacen caminando asi que sin palabras la dejamos venir, la caminamos y bajamos con los últimos rayos del sol y buscamos un lugar para pasar la noche. 42 kilómetros todos cagones que nos sacaron más espíritu de lucha que cualquier día de 100K.

La pareja que nos recibió esa noche vivía al lado de una mesquita y no entendimos bien si el tipo era como del staff o no pero era súper religioso. Al preguntar por un lugar para la carpa nos hicieron pasar de inmediato a la casa, nos guardaron las bicis y nos ofrecieron comida. Lo único que no nos hizo ninguna gracia es que nos pidió los pasaportes  y cuando se los mostramos se los quedó por la noche. Para estar más tranquilo que no nos ibamos a escapar me imagino. Luego pasamos un largo e incómodo rato viendo tele mientras él oraba (N de la R: aplicar comerciales de cocacola en marroquí en Youtube) pero valió la pena la espera porque nos sirvieron un Tagine con papas fritas y zanahorias delicioso y de postre unas naranjas del porte de..de…un huevo de avestruz mas o menos.

Al día siguiente partimos con la firme intención de recuperar el tiempo perdido, a las 2 horas de pedalear en descenso o plano  ya llevábamos 40 kilómetros, pero algo hay de fome en andar por los caminos principales, el siempre tener que estar pendiente de los autos no te permite disfrutar tanto del camino, y éste mismo por ser más solicitado pierde un poco de gracia ante casas, industrias, tiendas, etc. A la hora de almuerzo estábamos en la ciudad más grande visitada hasta entonces llamada Beni Mellal, comimos en un restaurant con Wifi y vimos gente con pinta de oficina. Al final cerramos el día en 85 kilómetros, muy buen registro pero quedamos bien averiados, al parecer andar en terreno plano es mas dañino para el culo, probablemnte por la monotidad de la posición. Además yo comencé a sentir medio débil mi brazo derecho y tras leer un poquito creo que voy a tener que cambiar la T o potencia de mi bici por una más corta. Incluso ahora mientras escribo el anular derecho lo siento ñurdísimo.

Decidimos pasar la noche en un hotel de la ciudad de Kasba Tadla, según mi mapa a las orillas de un lago y lejos de las montañas, según la realidad el lago no aparecería hasta el día siguiente a las 4 PM y Kasba tadla daba miedo de lo feo. Lo mejor de la ciudad era el hotel de 10 euros la noche con baño con ducha de esas que caen directo al suelo mojando todo el baño, y que uno de los trabajadores hablaba perfecto español, así que nos sacamos un montón de dudas respecto a la cutura marroquí hablando con él. Resulta que no nos van a matar si la Cami anda con la cabeza descubierta ni los brazos, pero mostrar pierna parece que aun es medio ohmygosh para los Marroquíes así que siga nomás con las patas.

Salimos a la mañana siguiente con nuestro nuevo repertorio de frases prácticas en árabe y nos sentimos apaleados. Paramos tres veces antes de la hora porque nos dolía todo a pesar de la excelete noche que habíamos pasado. Ahora en retrospectiva creo que el problema es que hicimos una subida suave pero de al menos 20 kilómetros que simplemente nos mató psicológicamente. Nuestra detención a almorzar pan con miel y tomate se transformó en una siesta larga a la sombra de un olivo mientras unos viejos conversaban al lado del camino.

No dejo de sorprenderme de la cantidad de gente que hace su vida al lado del camino por acá. Siendo la mayoría de la población campesina uno esperaría tipos trabajando los campos, pero aunque si bien los hay, hay muchisimos que se sientan a hablar al borde como esperando un taxi de esos Mercedes Benz del año del loly, o uno de esos buses o camiones que dicen “Mitsubichi”, “Redbul” o “Rasing” que llevan en el pickup un nivel de ovejas o cabras y luego otro superior donde va gente parada…pero no, esta gente al parecer solamente se junta a conversar en el camino. Otra alternativa para la vejez.

Embalse perdido en el tiempo.

En fin, por la tarde cruzamos cerca de una represa con el prometido embalse del día anterior y nuestro ritmo mejoró considerablemente. Al final unos 65 kms contando la subida. Al caer la tarde paramos a comprar algo de tomar en un negocio que tenía como un conjunto de casas detrás. Había un tipo con pinta occidental, lo delataba su chaque de polar naranja, asi que me acerqué con mi traje de gusano y mi discurso aprendido ese de donde hay un camping o un sitio para acampar cerca, y el tipo con su señora nos ofrecieron una pieza de guardar algo así como herramientas. Con la Cami nos miramos y pensamos que estaba bien porque con todo lo subido en el día de seguro la noche estaría helada pero la perspectiva no eran nada agradable. Afortunadamente la pieza no tenía llave, lo que desató una serie de afortunados eventos. Nos ofrecieron otra pieza que estaba en el segundo piso de la casa de atrás donde vivía gente pero que también estaba pelada, y además nos ofrecieron ir a ducharnos a su casa en la ciudad de Ouioumana que estaba a 3 kms más adelante. Esa ida a ducharnos se transformó en una agradale conversación en Francinglish, una comida y una invitación a quedarnos a pasar la noche ahi y al día siguiente en la mañana volver por nuestras cosas y las bicis. Henry es uno de esos franceses chatos de Francia, por la economía, el clima, la política… En Marruecos encontró un lugar donde invertir y hacer negocios a pleno sol de invierno y menos de dos horas de vuelo. Cuando lo pienso asi me pregunto porque no hay más como él, pero es que a veces las diferencias culturales son tan insalvabales.

El domingo de nuestra primera semana en la ruta marcó también nuestro segundo mes desde que nos fuimos de Chile, y quizás por eso nos despertamos sintiéndonos excelente. Hicimos 42 kilómetros antes de parar a almorzar en la ciudad de Khenifra. Para lo grande que se ve en el mapa no tenía mucho de especial pero al menos nos salimos de la dieta de pan y nos comimos una pizza y naranjitas maravillosas más una siesta en la plaza. En la tarde saliendo de la ciudad tuvimos un encuentro muy especial, nuestro primer encuentro con otro cicloturista. Se trataba de Mohammed, un marroquí que lleva desde el 2004 andando solo con 4 meses de interrupción. El pobre es un esqueleto pero nos mostró sus fotos con otros viajeros y sus mapas de como ha recorrido todo Marruecos y la parte políticamente sana de Africa Occidental.

El loco de Marocco

Ahora nos encontramos (Domingo en la noche) en la casa de una familia 7 kms antes de llegar a Mrirt. Es sin duda la más humilde que hemos visitado, de hecho ni tiene baño pero igual nos han cedido su sala y sus frazadas para dormir. Estamos a 160 planos kilómetros de Fes si nos salimos del camino rojo que sube a la montaña y nos vamos por uno pequeño. Se me metió en la cabeza la idea de que si mañana tenemos un buen día, podemos llegar allá a dormir la noche siguiente asi que los dejo por ahora para descansar.

(Retomamos el relato una vez en Fés) Efectivamente tuvimos dos muy buenos días hasta llegar acá. El comienzo el día Lunes fue fuerte, con una subida  que tuvimos que caminar, pero luego el camino se hizo una interminable sucesión de bajadas y subidas cortas, lo cual no es tan terrible. Atravesamos el pueblo de Mrirt y paramos en una bencinera a comprar agua, abrí la botella y luego pregunté el precio. Pésima idea, nos cobraron 14 dirhams cuando normalmente pagamos 7. Tras putear por dos minutos al hombre de la bomba con una sonrisa apra que no se diera cuenta que estaba diciendo partimos de nuevo, decidí que necesitaba más agua y compré la misma botella en una tienda por 6 dirhams. Siempre regateen en Marruecos…

Hicimos 85 kilómetros ese día terminando en una bajada eterna pero con un viento en contra de esos que no te dejan ni moverte. Fue el primero del viaje y espero que sean pocos. Nuestro pueblo más cercano se llama El Hajeb pero estaba sobre una subida que no estábamos dispuestos a hacer tan tarde así que encontramos una casa donde quedarnos y nos sorprendió de entrada lo grande que era. Tenía un salón para al menos 30 personas. Desciframos entre señas que ahí coincidían dos familias de hermanos con todo sus montones de hijos y un primo de otro hermano que hablaba algo de inglés. Los papás de esta familia tenían empleos en una cementera cercana asi que les iba bastante mejor: Tenían un auto, varios animales y nos ofrecieron una comida que fue un lujo comparado con lo que acostumbramos. Comimos hasta algo asi como panqueques con nutella.

Uno de los hijos de la familia tenía 21 años y nos llevço a un café para que tuviéramos wifi en el auto, no hablaba un carajo de ningun idioma pero conversamos por horas de futbol en base a nombres de equipos, jugadores y lo que resultase, fue la mejor noche que pasamos en este tramo.

Nos despertamos con sólo 64 kms de nuestro destino pero con una subida brutal entremedio. Aun así la ansiedad nos llevó a pedalear como enfermos para llegar temprano. No sabemos que pasó en estos días pero el camino se llenó de  cuncunas y teníamos que estar muy concentrados para no aplastarlas. Debo decir que nos piteamos cientas mientras veíamos el mapa, el día, la cámara, los bolsos, etc. Nos acercamos a la ciudad y tomamos la autopista principal a la costa con un poco de miedo, pero para nuestra sorpresa nos encontramos con la primera berma decente de Marruecos y si no fuera por el viento fuerte que cada camión nos dedicaba hubiese sido un grato pedalear. Acercarse a una ciudad como Fés es de verdad terrible. La medina es un lugar muy entretenido, desordenado y todo, pero nada tiene dirección, las calles no tienen orden, carteles ni nada. Antes de salir anotamos la dirección de un hotel barato y luego nos dimos cuenta que era imposible de alcanzar así que nos resignamos y regateamos por otro hotel apenas llegamos.

Considerando que llevábamos 13 euros en alojamiento en una semana decidimos apuntar un poquito más alto y arrendaar una pieza en un Riad con baño propio además. La interacción con la gente nos encanta, no se malentienda, pero dado que no nos entendemos en el idioma cada vez que llegamos a una casa nos toca quedarnos ahi sentados sin chances por ejemplo de cambiarnos de ropa hasta que terminamos de comer, así que nos dimos el gusto de ducharnos mientas lavábamos ropa, de dormir una siesta y luego acostarnos a dormir.

Sobre el Fés que conocimos al día siguiente es difícil escribir porque no hay analogías ni metáforas para usar. Son ciudades que son un desastre funcional, pero que entretienen. En el mismo pasaje de la medin ves desde tendas de artículos de cuero hasta otras donde te matan y despluman el pollo frente a tus ojos (not nice). Venden carne de camello, turrones y  jugo de palta. La gente te acosa a niveles insoportables para que vayas a su restaurant o local y según el idioma que te escuchan te gritan Amigo, My friend o Mon ami hasta que te los logras quitar de encima. Un tipo nos djo que hablaba español y que era muy simpático y nos guió a cierto lugar, le dijimos 2 veces que nos dejara tranquilos y que no teníamos plata. Al final se enojó y nos dijo que eramos judíos de corazón negro. Como ofensa se puede decir que no pasó ni cerca del arco.

Compartiendo nuestra desorientación conocimos un par de chicos de Australia, y ascendencia Hindú y Paquistaní. Como llevaban 7 horas más que nosotros en la ciudad y su google maps los ubicaba offline seguimos juntos y la pasamos muy bien. Fuimos a las piscinas donde tiñen cuero que es como la visita típica de acá. Soportamos juntos el enojo por no comprar nada y finalmente fuimos a un cerro desde donde se ve toda la medina desde afuera, buscando un poco de paz.

Donde se tiñen los cueros

En fin, nuestro día fuera de la bici fue una experiencia nueva, fuerte y buena. Pudimos sociabilizar con gente sin que el idioma fuese un inconveniente y eso fue un agrado. Tuvimos un mal rato con el hotel y nos cambiamos al donde están nuestros nuevos amigos. Tomamos jugos de naranja natural por 300 pesos, cenamos en restaurants por tres lucas y dejamos a nuestros malestares físicos descansar.

Nuestro kilómetraje dejó de ser una preocupación. Nos esperan dos días y medio hasta que tengamos a la vista el oceano atlántico y lleguemos a la ciudad de Rabat. Se supone que como es la capitaal, es un poco más occidentalizada y quizás podamos comprarnos un selfie pole y otro artículos de primera necesidad que tenemos pendientes. Hablamos en un rato.

Revisa todas las fotos de nuestro paso por Marruecos AQUI

Nuevos Amigos

Fés desde el mirador

Comentarios

comments

One thought on “Marruecos en bicicleta: Demnate a Fes

  1. Trini

    Oooooooh q sueño tener una pensión que te permita viajar por años y años sin sufrir pellejerias…

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *